Forgot Password

Ni siquiera Bernie Sanders puede cuadrar el círculo del “sionismo progresista”

bouleusis · November 20, 2019

La familia de Bernie Sanders en una foto sin fecha proporcionada a Jewish Currents por la campaña de Sanders. El senador es el segundo por la izquierda.

Joseph Levine / Mondoweiss, 16 de noviembre de 2019 — La mayoría de los lectores probablemente ya están familiarizados con el artículo de opinión de Bernie Sanders, “Cómo combatir el antisemitismo”, que apareció recientemente en Jewish Currents (ver aquí y aquí). Déjenme decirles que soy partidario de Bernie Sanders para la presidencia de Estados Unidos. Creo que todo el mundo, especialmente los palestinos, estará mejor si es presidente, al menos en comparación con todas las alternativas posibles.

También diré que estoy de acuerdo con Bernie en algunos puntos buenos e importantes en este artículo. Aclara que la amenaza real para los judíos de este país y de todo el mundo emana del supremacismo blanco de derechas, alentado y facilitado por Trump. También condena enérgicamente el uso cínico de la acusación de antisemitismo para silenciar las críticas a Israel (aunque merece la pena leer la importante crítica de sus observaciones hecha por Nada Elia). Finalmente, al asociarse abiertamente con partidarios del BDS como Linda Sarsour, Ilhan Omar y Cornell West, se ha convertido en el único candidato que ha tomado una posición pública al menos implícitamente en defensa de este movimiento.

Pese a todo lo dicho, el artículo es profundamente defectuosa. De hecho, es un ejemplo paradigmático de la lógica retorcida que subyace al llamado “sionismo progresista”, una posición que intenta “cuadrar el círculo” con razonamientos que descienden a lo que yo sólo puedo llamar deshonestidad intelectual y moral.

Destaca un pasaje en particular:

“También debemos ser honestos al respecto: la fundación de Israel es entendida por otras personas en la tierra de Palestina como la causa de su doloroso desplazamiento. Y así como los palestinos deben reconocer las justas reivindicaciones de los judíos israelíes, los partidarios de Israel deben entender por qué los palestinos ven la creación de Israel tal como ellos lo hacen”.

A primera vista, este pasaje es un llamado a la reciprocidad. ¿Quién puede estar en contra de la reciprocidad, después de todo? Pero cuando se lee el pasaje más atentamente, en realidad borra la experiencia palestina del sionismo e impone un marco sionista en la historia del conflicto. Esto no sólo fracasa como expresión de reciprocidad, sino que pone al revés los hechos morales e históricos del caso.

Para empezar, pedir algo como reconocer las “justas reivindicaciones” de los judíos israelíes en un momento en que los palestinos están, y han estado durante décadas, bajo una brutal opresión militar precisamente por parte del grupo cuyas reivindicaciones se supone que deben reconocer es moralmente obtuso. Habrá tiempo suficiente para reconciliar las reivindicaciones en pugna una vez que la opresión termine. Ahora mismo el único imperativo es ponerle fin a esta opresión.

Pero al examinar esa falsa reciprocidad, primero hay que señalar que los palestinos no sólo “entienden” que la “fundación de Israel es [...] la causa de su doloroso desplazamiento”, sino que es realmente la causa. ¿Ignora realmente Bernie los acontecimientos que tuvieron lugar entre 1947 y 1949? Incluso el historiador israelí Benny Morris, que justifica la Nakba, tiene claro que las fuerzas judías expulsaron a la gran mayoría de los palestinos indígenas en 1948. De hecho, afirma que aquellos sionistas no fueron lo suficientemente lejos y que deberían haberlos expulsado a todos. (Algunos dirán que Morris nunca estuvo de acuerdo en que hubiera un plan general para expulsar a los palestinos. Pero, como admitió en su reciente charla en UMass Amherst, haya o no un plan general explícito, cuando usted impide por la fuerza que alguien regrese a su casa, cosa que nadie niega que hizo Israel, usted lo ha expulsado.)

En segundo lugar, al referirse a las obligaciones recíprocas de cada parte hacia la otra, surge una importante asimetría. Los palestinos deben reconocer las “justas reivindicaciones de los judíos israelíes”. Esto implica que, objetivamente, hay reivindicaciones justas de los judíos israelíes, un hecho que supuestamente trasciende la mera comprensión que los judíos israelíes tienen de su situación. Pero cuando se trata de las obligaciones de los judíos israelíes, lo único que se les pide es que “entiendan por qué los palestinos ven la creación de Israel de la manera que lo hacen”. Uno puede hacerlo fácilmente sin tener que acreditar este punto de vista con ninguna base en la realidad. ¡Extraña reciprocidad!

Tercero, Bernie nunca nos dice lo que él considera que son las “justas reivindicaciones de los judíos israelíes”. Creo que eso no es sólo un descuido, porque si dijera cuáles son esas “justas reivindicaciones”, tendría que enfrentar la incompatibilidad de su socialismo democrático con su sionismo. ¿Se refiere a su derecho a vivir en paz y seguridad? Bueno, apoyo esa afirmación, pero eso no es algo que los palestinos rechacen. En realidad, el reclamo en cuestión es el reclamo judío israelí de tener soberanía en un estado judío y mantener una mayoría judía en ese estado, lo que requiere la subordinación de una parte de la ciudadanía a la otra. En otras ocasiones he argumentado ampliamente que no existe una base moral legítima para tal afirmación. Así que realmente no es legítimo pedir a los palestinos que reconozcan lo que no hayan reconocido ya.

Por último, me opongo a esta argumentación:

“Es cierto que algunas críticas a Israel pueden convertirse en antisemitismo, especialmente cuando niegan el derecho de autodeterminación a los judíos, o cuando juegan con teorías conspirativas sobre el desmesurado poder de los judíos”.

Por supuesto, sostener “teorías conspirativas sobre el enorme poder de los judíos” es antisemita, casi por definición. Si se trata de una “teoría de la conspiración”, entonces presumiblemente no tiene base real; esto se refuerza al describirla en términos de “desmesurado poder de los judíos”, un poder mucho más grande que el que realmente existe. Bueno, si no tiene base en los hechos, entonces la teoría en cuestión se explica muy probablemente por el odio a los judíos. Vemos estas ideas en la derecha alternativa [alt-right].

A lo que me opongo, sin embargo, es a la idea de que hay un espectro a lo largo del cual la crítica a Israel puede ser colocada en un punto y cuando se vuelve demasiado extrema —llegando a negar “el derecho de autodeterminación a los judíos”—, entonces se ha pasado de la raya adentrándose en territorio antisemita. Por un lado, como ya he dicho en otra ocasión, el supuesto derecho a la autodeterminación al que Bernie se refiere es un derecho que ningún grupo étnico o religioso posee, por lo tanto tampoco los judíos. (Véase el artículo de NYT citado anteriormente.)

Pero principalmente, toda la noción de un espectro de críticas a Israel es profundamente errónea. Por supuesto, existen formas más suaves y fuertes de crítica a Israel, pero ese espectro es independiente de la cuestión del antisemitismo. He conocido a críticos de Israel que creo que están actuando con animadversión antijudía. Sí que existen. Sus críticas van desde que Bibi es malo hasta que el sionismo es malo. Como he dicho, se trata de dimensiones independientes. Así también, cuando los críticos de Israel señalan el poder del grupo de presión israelí, no hay aquí ningún espectro que valga. Algunos se limitan a señalar el papel obvio que desempeñan las principales instituciones judías oficiales en este grupo de presión, y otros, una minoría muy pequeña según mi experiencia, están de hecho bajo el dominio de una teoría de la conspiración sobre el poder de los judíos que gobierna el mundo. Esta amenaza constante de que si se dice algo sobre el poder del lobby, se está formando parte de una “tropa antisemita” debe ser desenmascarada, y quién mejor que nosotros, los judíos, para hacerlo.


Joseph Levine es profesor de filosofía en la UMass Amherst y miembro del Consejo Académico de Jewish Voice for Peace (JVP).



Be the first to comment.