Netanyahu va a bombardear Gaza para salvarse

bouleusis · November 13, 2019

Palestinos evacúan a los heridos de los ataques aéreos israelíes en la ciudad de Gaza el 12 de noviembre de 2019. A primeras horas de ese mismo día, un ataque aéreo israelí mató al comandante de la Yihad Islámica, Baha Abu al Ata. (Foto: Fadi Fahd / Flash90)

Edo Konrad / +972, 12 de noviembre de 2019 — No hay una solución militar en Gaza. Pero los líderes de Israel, que están demasiado enfrentados para llegar a un acuerdo de gobierno, sí son capaces de estar de acuerdo en una cosa: mantener el bloqueo del enclave palestino que ya dura 12 años y mantenerlo a tiro limpio.

Esa violencia se puso de manifiesto en la madrugada del martes, cuando Israel asesinó al comandante de la Yihad Islámica Baha Abu al Ata en su casa de Gaza mientras dormía; el misil también mató a su esposa e hirió a sus cuatro hijos. Mientras tanto, el hijo de otro líder de la Yihad Islámica fue asesinado en Damasco en otro ataque, ampliamente atribuido a Israel. El primer ministro Netanyahu dijo que el asesinato selectivo de Abu al Ata, al que Israel se refiere como un “golpe quirúrgico”, ha sido una medida preventiva necesaria para detener lo que él llamó una “bomba de relojería”.

Pocos israelíes conocían a Abu al Ata hasta hace unos meses, cuando los servicios de inteligencia militar le acusaron de orquestar varios ataques con cohetes contra el sur de Israel y de planificar varios más, violando los acuerdos de alto el fuego negociados entre Israel y el grupo político rival de la Yihad Islámica, HAMAS.

El ejército israelí rara vez se atribuye el mérito de iniciar una confrontación militar con Gaza. Por lo general, las instituciones políticas y de defensa culpan a los grupos “terroristas” palestinos del lanzamiento indiscriminado de cohetes contra el territorio israelí. Israel, según su propia narrativa, sólo toma represalias cuando es provocado.

Los militantes de la Yihad Islámica respondieron al asesinato de Al Ata disparando más de 190 cohetes contra el sur y el centro de Israel, paralizando casi la mitad del país. Las fuerzas aéreas de Israel lanzaron ataques contra varios objetivos de la Yihad Islámica, matando al menos a seis palestinos e hiriendo a 30 de ellos. En el momento de escribir este artículo, HAMAS y la Yihad Islámica anunciaron que la “respuesta real” al asesinato de Al Ata aún no había comenzado.

Los analistas israelíes se apresuraron a señalar que el asesinato de Al Ata recordaba al de Ahmed Yabari, el que fuera segundo al mando del brazo armado de HAMAS y que fue asesinado por Israel hace siete años. El asesinato de Yabari también fue seguido de ataques con cohetes, que precipitaron la operación Pilar Defensivo. Más de 100 palestinos y dos soldados israelíes murieron en esa operación militar.

En una conferencia de prensa celebrada el martes por la mañana, el jefe del estado mayor de las FDI, Aviv Kojavi, flanqueado por Netanyahu y el jefe del Shin Bet, Nadav Argaman, dijo que Al Ata era responsable de socavar los esfuerzos del alto el fuego de Israel con HAMAS, y que habían optado por llevar a cabo el asesinato selectivo sólo después de que fracasaran los planes para detenerle. En septiembre, los servicios de seguridad y el fiscal general Avijai Mendelblit bloquearon la orden de Netanyahu de llevar a cabo el asesinato selectivo de una figura entonces desconocida durante el periodo previo a las elecciones.

El primer ministro Benjamín Netanyahu y el jefe del estado mayor de las FDI, Aviv Kojavi, en una conferencia de prensa tras una reunión del gabinete de seguridad el día en que Israel asesinó a un alto comandante de la Yihad Islámica, el 12 de noviembre de 2019. (Foto: Miriam Alster / Flash90)

“No estamos interesados en una escalada, pero estamos listos, en tierra, mar y aire. Si es necesario, volveremos a nuestra política de asesinatos selectivos”, dijo Kojavi a los periodistas.

Al Ata es el segundo comandante de la milicia palestina que muere en una ejecución extrajudicial este año. En mayo, las FDI asesinaron a Hamed Ahmed Judary, un comandante de campo de HAMAS presuntamente responsable de transferir fondos desde fuera de Gaza a grupos militantes dentro de la franja. Después de abstenerse durante años de utilizar ataques aéreos para asesinar a líderes palestinos en los territorios ocupados, la pregunta sin respuesta es por qué los jefes de seguridad decidieron repentinamente eliminar dos “bombas de relojería” en menos de seis meses, y si Al Ata era una amenaza de tal calibre que su muerte merecía pagar el precio de otro ciclo de violencia.

El momento de este asesinato también plantea interrogantes. Netanyahu ha sido acusado desde hace mucho tiempo por los críticos de exacerbar o iniciar operaciones militares como ruta de escape de los atolladeros políticos o legales en lo que se encuentra frecuentemente. En estos momentos, se enfrenta a acusaciones de corrupción y, probablemente, prefiera la perspectiva de tratar con eso como primer ministro de un gobierno de unidad, en lugar de hacerlo durante una tercera campaña electoral o mientras esté sentado en la oposición. Ahí es donde entra en juego su rival político Benny Gantz, jefe del partido Azul y Blanco y exjefe del estado mayor de las FDI.

Gantz se enfrenta a una enorme presión para formar un gobierno de unidad con Netanyahu a fin de evitar una tercera elección, al tiempo que trata de esquivar las críticas de la derecha israelí sobre la posibilidad de que pueda formar un gobierno minoritario respaldado por la Lista Conjunta. (Menos de 24 horas antes del asesinato de Al Ata, Netanyahu tuiteó un vídeo de hace tres meses sobre el parlamentario palestino Ahmed Tibi en el que decía que su partido no apoyaría a ningún gobierno que bombardeara Gaza.) Netanyahu espera, en realidad, que la situación de seguridad sea la clave para el exjefe del estado mayor de las FDI.

Bomberos israelíes apagan el incendio de un vehículo después de que un cohete lanzado desde Gaza alcanzara una fábrica en la ciudad de Sderot, en el sur de Israel, tras el asesinato de un alto comandante de la Yihad Islámica en la franja, el 12 de noviembre de 2019. (Foto: Oren Ziv / Activestills.org)

Gantz está de acuerdo con el primer ministro en cuestiones de seguridad, especialmente sobre Gaza. Cuando lanzó su campaña electoral a principios de este año, el líder azul y blanco alardeó de la cantidad de palestinos que mató durante la guerra de 2014. Pocos, entonces, se sorprendieron cuando el martes emitió una declaración elogiando al ejército israelí por haber tomado “la decisión correcta”, añadiendo que había recibido información actualizada sobre el ataque antes de que se llevara a cabo. “[El partido] Azul y Blanco apoyará cualquier acción justificada que se tome para salvaguardar la seguridad de Israel, porque colocamos la seguridad de los israelíes por encima de la política”, dijo Gantz.

Aunque Israel se está volviendo crónicamente incapaz de formar un gobierno, el “consenso de Gaza” (las continuas agresiones contra ese territorio) se mantiene, y eso podría inclinar la balanza a favor de Netanyahu.

Pero por mucho que intenten crear consenso, tarde o temprano los líderes israelíes tendrán que reconciliarse con el hecho de que no hay una solución militar al asedio. La idea de que Israel puede simplemente eliminar a los militantes, bombardear a la gente, matar a cientos de manifestantes en la valla de Gaza o convertir el bloqueo en el rasgo más insoportablemente permanente de cinco décadas de dictadura militar israelí, es una quimera. Y es precisamente el tipo de engaño que es peligroso tanto para los palestinos que están aislados del mundo y relegados a una vida de violencia e indigencia perpetuas, como para los israelíes que quieren vivir y asegurarse de que sus hijos regresen a casa sanos y salvos.



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