¿Habrá elecciones palestinas?

bouleusis · November 14, 2019

HAMAS se reunió con los otros grupos palestinos y el jefe del Comité Electoral Central y les informó que estaba listo para las elecciones del 28 de octubre de 2019. (Foto: Mohamed Asad / Middle East Monitor)

Abdul Sattar Qassem / MEMO, 11 de noviembre de 2019 — Parece, por fin, que los dos principales partidos, Fatah y HAMAS —o más bien la Autoridad Palestina y HAMAS— se están preparando para las elecciones. Más aún, ambas partes reafirman su voluntad de celebrar unas elecciones que debían haberse realizado hace diez años.

Las elecciones presidenciales debían haberse celebrado en 2009, de acuerdo con la ley electoral palestina, mientras que las elecciones legislativas debían haber tenido lugar en 2010. Mahmud Abás sigue siendo presidente de la Autoridad Palestina (AP), a pesar de no haberse realizado las elecciones de 2009, y los miembros del consejo legislativo se han mantenido en gran medida callados, recibiendo, eso sí, sus sueldos a pesar de no estar trabajando. Ahora parece que las observaciones de los analistas palestinos e internacionales sobre la ausencia de democracia en Palestina y las violaciones de las leyes han empujado a los partidos a buscar una salida a través de las elecciones.

La mayoría de los grupos y de los ciudadanos exigen elecciones presidenciales y legislativas, así como la elección del Consejo Nacional Palestino, ya que los órganos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) también carecen de legitimidad. La AP sugirió inicialmente la convocatoria de elecciones legislativas únicamente, pero esto es inaceptable para la mayoría, que cree que las elecciones deben comenzar con un voto para la presidencia, y no hay problemas con la celebración de elecciones presidenciales y legislativas al mismo tiempo. Parece que las partes se pusieron finalmente de acuerdo, lo que es positivo y contribuirá en gran medida al establecimiento de la democracia en Cisjordania y Gaza. Por supuesto, no podemos pretender tener una verdadera democracia bajo la ocupación israelí, pero al menos habrá un acuerdo para obedecer unas leyes que regulen las relaciones cívicas y la vida civil.

La ocupación israelí constituye en realidad un obstáculo importante para la celebración de elecciones libres, justas y transparentes. La situación en Cisjordania y Gaza no es propicia para la realización de elecciones democráticas de acuerdo con los principios reconocidos internacionalmente. Durante años, además de las restricciones impuestas por los israelíes, los palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza han sufrido por culpa de los partidos y han sido perseguidos por sus propios servicios de seguridad. Los partidos han silenciado a la gente, la han puesto bajo vigilancia, han impedido su acceso a información precisa y han limitado su libertad de expresión al detener a periodistas, académicos y críticos. Los dos principales partidos también se han apoderado de los empleos públicos y han controlado la vida de las personas.

Los palestinos de Cisjordania y Gaza han aceptado su sumisión al partido más fuerte. Los servicios de seguridad han impedido que la gente se exprese libremente y han contribuido a la opresión protegiendo a los funcionarios corruptos. Así las cosas, los habitantes de los territorios ocupados viven la pesadilla de la humillación a manos de sus hermanos palestinos, mientras se hunden en un estado psicológico sombrío del que no es fácil salir. En tal situación, es difícil tomar decisiones equilibradas sobre a quién elegir y por qué.

Es necesario rehabilitar la infraestructura nacional palestina para que sea una buena incubadora de elecciones libres y limpias. En mi opinión, hace falta al menos un año para que este proceso se desarrolle correctamente. Durante este período, los partidos deben eliminar todos los medios de persecución y represión de la gente común y de los profesionales de los medios de comunicación, así como permitir que las conferencias, seminarios y entrevistas en la televisión y la radio se desarrollen libremente. Deberían controlar sus servicios de seguridad y evitar que dañen a las personas simplemente por sus opiniones; la vigilancia también debería cesar, a menos que alguien sea clara y abiertamente una amenaza para la seguridad nacional. Para ello, será necesario poner fin a las medidas de seguridad que sirven a los intereses de la ocupación israelí, centrándose exclusivamente en la seguridad civil palestina y el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad nacionales.

Y para que las cosas sean completas, es necesario centrarse en programas que controlen los servicios de seguridad y eviten su interferencia en las elecciones. Ningún funcionario civil o militar tiene derecho a pedir a su personal que elija a una persona en particular, no tiene derecho a interferir con las libertades individuales de nadie. Por experiencia pasada, sabemos que los funcionarios han intervenido y amenazado a quienes no votaron a favor de ciertas listas o personas.

Las leyes y reglamentos que rigen las campañas electorales deben incluir el techo financiero permitido para las campañas, así como el papel de los medios de comunicación, que deben dar una cobertura equilibrada a todos los candidatos, proporcionando información precisa en el proceso. No se debe permitir que los medios de comunicación engañen a la gente por razones partidistas y de interés propio.

Evidentemente, la Comisión Electoral Central no debe estar sesgada hacia ningún partido o facción. Tiene que explicar al pueblo los trucos que se espera que Israel y Estados Unidos hagan para influir en los resultados de las elecciones.

Por último, la gente necesita garantías de que se respetarán los resultados de las elecciones. Algunos partidos han pasado por alto esos resultados para volverse en contra de los ganadores. Esto condujo al caos en Cisjordania y Gaza, y luego a sangrientos enfrentamientos civiles.

Si las elecciones no pueden celebrarse en un ambiente verdaderamente democrático, entonces debería crearse un consejo de dirección palestino que sustituya a Abás, junto con un consejo de asesoramiento jurídico para hacer un seguimiento de la legislación y las cuestiones judiciales.

Dicho todo esto, a pesar de todo el bombo, es muy probable que no haya elecciones. La Autoridad Palestina en Ramala, los sionistas y los estadounidenses no quieren elecciones porque temen la victoria de los opositores a los Acuerdos de Oslo. Además, HAMAS ha estado en contra de las elecciones durante mucho tiempo y es fácil inventar un problema o una crisis que sirva de excusa para que la AP las posponga o las cancele de nuevo. Es probable que la cuestión de Jerusalén sea la base de este argumento y de esta obstrucción.



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